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Mostrando entradas de marzo, 2013

Qué leer y por qué leer a los modernos

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Desde hace un par de décadas algunos escritores han destacado la importancia de leer a los autores clásicos, y basan sus argumentos, particularmente, en los libros que sobre el tema escribieron Italo Calvino y Harold Bloom. En la mente de Bloom, más que en la de Calvino, leer a un clásico equivale a leer a un autor canónico; es decir, a un autor que por su estética y por su perduración en el tiempo se vuelve imprescindible en la historia de la literatura.          Desafortunadamente esta idea de Bloom sobre el arte literario como un ideal canónico ha repercutido negativamente en algunos lectores que han dejado de leer a sus contemporáneos a los cuales, sin leerlos, estigmatizan como nefasta y trivial lectura. “No quiero perder mi tiempo”, he escuchado decir a lectores ávidos que se refugian en lo canónico desde hace muchos lustros y dejan pasar a escritores de la talla de Günter Grass, César Aira, José Saramago, Sergio Pitol e, incluso, a aut...

Memoria de la ausencia

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  Fonseca era una ausencia. Una ausencia doble. La de aquellos años en que estuvo sin estar y la de los años posteriores en que faltó definitivamente. Eso era Fonseca. Javier Núñez. La doble ausencia.   La Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en México ya no es como la recuerdo hace quince años, tal vez porque los recuerdos son figuraciones falsas, algo que queremos asir pero que se escapa como aquellas personas con las que convivimos en nuestro pasado. La recuerdo con novedades de editoriales que difícilmente se encontrarían en librerías (como los libros de editorial Progreso, ausente desde hace muchos años en esta feria), había menos gente, no las oleadas de personas que hacen ahora difícil el acceso por los pasillos y las escaleras, y se sucedían presentaciones de libros que eran un hallazgo placentero para el lector. Por fortuna, este último punto no siento que haya cambiado. El pasado 3 de marzo el escritor Godofredo Olivares presentó e...