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Memoria de Poe / III

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Su verdadera falta no fue tanto no “entender” a Edgar, sino mostrarse deliberadamente mezquino y cruel, obstinándose en acorralarlo y dominarlo. Al fin y al cabo, Mr. John Allan perdió la partida contra el poeta en todos los terrenos; pero la victoria de Edgar se parecía demasiado a las de Pirro para no desesperar en primer término al vencedor. Julio Cortázar   Uno de los jueces del concurso organizado por el diario Baltimore Saturday Visiter era John P. Kennedy, quien escribió en su diario sobre Edgar Allan Poe: “Le encontré en estado de inanición. Le di ropa, libre acceso a mi mesa…, le salvé del borde de la desesperación”. Gracias a Kennedy también consiguió la dirección del Southern Literary Messenger , que bajo la guía del poeta se convirtió en un magacín importante en Estados Unidos y a través del cual obtuvo fama como crítico y cuentista. En sus páginas aparecieron, entre otros, “Berenice”, la “Narración de Arthur Gordon Pym” (en folletín) y diversas reseñas y ensay...

Memoria de Poe/II

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  Al criticar   la formación literaria y cultural de Poe no debería olvidarse que en los años 1831 y 1832, cuando su carrera de escritor quedó definitivamente sellada, Edgar trabajaba acosado por el hambre, la miseria y el temor; el hecho de que pudiera seguir adelante y remontar día a día nuevos peldaños hacia su propia perfección literaria prueba toda la fuerza que habitaba en este gran débil. Julio Cortázar   Tras su salida de la casa paterna, Edgar Allan Poe se embarcó rumbo a Boston para probar fortuna. Apenas llegado a aquella ciudad, una accidental amistad con un impresor le permitió publicar su primer libro en mayo de 1827, Tamerlán y otros poemas . En el prólogo de esta obra, Poe sostuvo que todos estos poemas los había escrito antes de los catorce años (Poe contaba con dieciocho años en 1827), aunque se observa en algunos, como en el mismo “Tamerlán”, la búsqueda de una identidad como poeta y como persona a partir de la ruptura con su padre ado...

Memoria de Poe / I

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  ¡Lamentable tragedia la vida de Edgar A. Poe! ¡Su muerte, horrible desenlace, cuyo horror aumenta con su trivialidad! De todos los documentos que he leído he sacado la convicción de que los Estados Unidos sólo fueron para Poe una vasta cárcel, que él recorría con la agitación febril de un ser creado para respirar en un mundo más elevado que el de una barbarie alumbrada con gas, y que su vida interior, espiritual, de poeta, o incluso de borracho, no era más que un esfuerzo perpetuo para huir de la influencia de esa atmósfera antipática. Implacable dictadura la de la opinión de las sociedades democráticas; no imploréis de ella ni caridad ni indulgencia, ni flexibilidad alguna en la aplicación de sus leyes a los casos múltiples y complejos de la vida moral. Diríase que del amor impío a la libertad ha nacido una nueva tiranía: la tiranía de las bestias, o zoocracia, que por su insensibilidad feroz se asemeja al ídolo de Juggernaut. Charles Baudelaire   Uno de los ...

Lo bello y lo feo en la escritura

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Desde tiempos muy antiguos hasta el siglo XVIII la búsqueda artística en la literatura estuvo asociada a la búsqueda de la belleza, tanto en sus formas como en los temas que trataban las obras literarias. Tal vez por esto, la permanencia del héroe por tanto tiempo en la literatura tiene como precedente el interés griego por lo bello, pues el héroe busca la virtud y eso, en términos griegos, es bello.             No obstante, el héroe clásico no es un ser virtuoso ni contenido en sus pulsiones, sino más bien lo contrario. Busca la virtud porque carece de ella y comete errores que comúnmente desembocan en la muerte, en la suya o en la de las personas que ama.             Vemos al héroe mesopotámico Gilgamesh yendo al inframundo en busca de una cura contra la muerte y cuando, después de un largo peregrinaje, encuentra una planta que le dará juventud eterna, la...

Francisco L. Urquizo: La necesidad de la escritura, sí; pero no todo es arte literario

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    En ocasiones, al crear sus obras, los escritores intentan borrarse, desaparecer o parecer otros; que sus huellas no se noten, que su paso por la página en blanco sea como el del extranjero, al que todos los lugares pertenecen, pero de los que de igual manera se aleja. En el caso de la escritura de Francisco L. Urquizo (1891-1969) no es así. Las pesadas pisadas autobiográficas recorren sus textos de tal manera que Antonio Castro Leal afirma en el prólogo a Tropa vieja que “es difícil discernir si la obra cae dentro de la literatura narrativa o de la crónica histórica” [1] .             En Fui soldado de levita de esos de caballería (1967) se percibe de manera clara esta ambigüedad. Desiderio González, el narrador, es un militar veterano, viejo y pobre, según él mismo nos cuenta, que se impone el derecho y la obligación de dar a conocer cuanto supo de la Revolución Mexicana. Las anécdotas sobre la vida cotidi...

Algunos consejos para escribir microcuentos:

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1. Un microcuento, como su nombre lo dice, es un cuento en pequeño, por tanto, como el cuento, éste debe tener inicio, desarrollo y desenlace, con su clímax (microclímax) incluido. 2. Un microcuento no es una ocurrencia ni una historia sin más. Su argumento debe estar bien pensado con respecto del conflicto que desea plantear el escritor con  el afán de que éste se resuelva en el desenlace y tenga su certero efecto en el lector. 3. Como el cuento, el microcuento debe ser breve (súperbreve), no más de una página, ni debe tener muchos personajes, más de tres personajes en un microcuento son demasiados. 4. Debe plantear un conflicto, tener tensión e intensidad, como los cuentos. Nada deber ser colocado de manera innecesaria. 5. Es preferible que se desarrolle una sola escena y que el tiempo del relato sea uno de principio a fin debido al poco espacio y a la posible pérdida de tensión que pudiera tener el microcuento. 6. En ocasiones funciona más la acción en los microcuentos que la de...