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Repliegue de alas: la narrativa de Bolaño en Amberes

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Alguna vez le preguntaron a Roberto Bolaño cuál era el libro que había escrito que más le gustaba, él, con el sereno sarcasmo que lo caracterizaba, contestó: “ Amberes , porque nadie lo entiende”. Desde la dedicatoria podemos observar el cariño que Bolaño le profesaba a esta obra: “Para Alexandra Bolaño y Lautaro Bolaño”, sus hijos.  Tal vez a ellos les dejó el código con que descifrar esta novela, aunque me parece difícil pensar que todos los signos con los que está escrita tengan un correspondiente de significado al interior del texto, sobre todo por lo que nos dice al principio: “anarquía total”.          A la manera de Joyce y de Baudelaire, con anarquía total Bolaño intentó  establecer una nueva narrativa. Se podría afirmar que Amberes es una novela policiaca, pero cuyas estrategias literarias son más cercanas a la poesía que a la narrativa. La sinopsis de la novela, el mismo Bolaño la refiere en el capítulo 20. Sinopsi...

Destino, talento y tragedia

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El infierno me concedió el talento a medias, el cielo concede a los hombres el talento entero o ninguno. Heinrich von Kleist En la historia de las ideas y de la literatura hay personajes que no siempre son valorados en su momento histórico. Eso le pasó a Schopenhauer, quien se sentía terrible al observar su aula casi vacía mientras Hegel llenaba los salones con sus clases. Eso le ocurrió también a Heinrich von Kleist, quien, semejante a Schopenhauer, se percató de su talento pero no fue apreciado por el enorme peso de escritores que, como Goethe, tenían en esa época. Del mismo modo que otros escritores jóvenes ― como el soldado que le enviaba cartas a Rainer Maria Rilke para pedirle consejos ― , Kleist le mandó a su admirado Goethe una carta con un libro suyo, pero Goethe no era Rilke. Mientras Rilke le responde al joven Kappus unas cartas conmovedoras en donde repasa desde la necesidad vital del escritor por entregarse a su arte, el deber que el escritor siente por este ...

En defensa del libro

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¿De qué sirve enseñar a leer a nuestros niños, si no se les proporcionan facilidades para adquirir libros? Las llaves de los conocimientos son inútiles para quien no tiene a su alcance el libro que ha de abrir con ellas. Domingo Faustino Sarmiento En octubre este blog cumple el primer año. La razón de que se llame Entre libros tiene que ver con la idea de algunos internautas, entre ellos libreros, de que la desaparición del libro es inminente. He intentado responder con este blog sobre la necesidad de los libros en la vida humana, pues sin libros, en definitiva ésta se volvería, además de mecánica, algo que tiene que ver con estados más primitivos del ser humano, aunque no nos demos cuenta.          Esto que comento el día de hoy, y que expuse brevemente en el primer texto que compartí con ustedes, me lo viene a confirmar un libro que compré recientemente en Xalapa, Veracruz, Elogio y defensa del libro de Ernesto de la Torre Villa...

Descubriendo a los poetas ensayistas mexicanos

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He descubierto con gran placer en mis últimas lecturas, para una clase que estoy preparando de taller de ensayo, que el ensayo mexicano es de una riqueza literaria enorme, que afortunadamente para nosotros el ensayo no se acabó con Alfonso Reyes ni Octavio Paz, aunque muchos maestros se dediquen para enseñarlo exclusivamente a ellos o al ensayo inglés, que es magnífico y hay que leerlo, pero que al dedicarnos sólo a ellos estamos dejando de lado voces literarias, divagadoras y reflexivas tan interesantes como las de Ramón López Velarde, Martín Luis Guzmán o Amado Nervo, a quienes se conoce a través de otros géneros literarios.          El ensayo se establece como género de la mano de Miguel de Montaigne, un pensador francés cuya interesante vida, como proyecto educativo del padre, valdría la pena que fuera analizada por los pedagogos. Sin embargo, como dice Francis Bacon, el ensayo, como palabra, es nueva, pero la cosa es vieja. Allí está...

Generación Z.y.x

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Hace muchos años, cuando estudiaba en la Universidad, Douglas Coupland publicó un libro que fue emblemático entre los que éramos jóvenes en aquella época: Generación X . En este libro, prácticamente olvidado ahora, Coupland afirmaba que lo que caracterizó a los chicos de ese momento —a diferencia de nuestros padres que habían sido muchachos en la década de los setenta— era una gran apatía por todo lo que tuviera que ver con la política, un enorme desencanto por las promesas no cumplidas (pues la idea con que nos forjaron nuestros padres: estudia para que tengas un mejor futuro, se había diluido porque o no encontrábamos trabajo o los salarios se habían pauperizado), una fuerte adicción a la televisión y a la tecnología y, en fin, una dispersión de ideas, de gustos, que realzaba nuestra desorientación e incertidumbre.          Precisamente por lo anterior, nadie en sus cinco sentidos quería ubicarse en dicha generación. Todos, o casi, hubiér...

Contra los poetas

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De modo que si queremos que la cultura no pierda todo contacto con el ser humano, debemos interrumpir de vez en cuando nuestra laboriosa creación y comprobar si lo que creamos nos expresa o no. Witold Gombrowicz Más conocido por sus notables cuentos y por su rivalidad con Jorge Luis Borges, a quien admiraba cuando llegó de Polonia a Argentina huyendo de la Segunda Guerra Mundial, Witold Gombrowicz (1904-1969) enfatiza en estas dos conferencias publicadas por Tumbona Ediciones bajo el nombre de Contra los poetas el innecesario y mítico culto religioso que el poeta, apoyado por sus seguidores, se hace a sí mismo y a su arte, aunque éste cada vez esté más lejano del lector común.          El poeta escribe para sí mismo y para otros poetas, asegura Gombrowicz, porque se deleita en el abuso de las formas alejándose del contenido de sus expresiones y, lo que es peor, se revela que muchas veces el poeta escribe sin tener nada que decir. P...

Una vieja discusión

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La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en el que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Danilo Kis El día de ayer redescubrí con placer por qué me gustaba leer a Platón. Ciertamente, ya no me fascina por el tono con que en los diálogos Sócrates ataca a sus contrincantes y para ello usa una herramienta que se supone el mismo Sócrates vilipendia en razón de la “verdad” que dice buscar, la retórica. A pesar de esto, leer Ión o de la poesía es traer al presente una vieja discusión que sin embargo sigue causando escozor entre los escritores: ¿el poeta (entiéndase creador en su más amplio sentido literario) escribe bajo el influjo de una diosa o es la técnica aprendida, estudiada y repetida lo que lo hace creador?          En este breve diálogo, Platón a través d...